Preferible el cielo y el charco,
mejor cambiar de foto,
mejor volver,
mejor cambiar de imagen para mostrar,
y entonces, quizás, todo vuelva a ser,
y entonces, quizás todo vuelva a suceder...
Mejor no pensar,
mejor domir,
mejor callar,
mejor olvidar,
mejor mentir,
mejor no sentir...
Ya está, ya no te veo allí,
entonces no dolerá tu ausencia,
ya está,
ya saqué la postal de mi vista,
entonces quizás olvidaré esta distancia,
quizás entonces ya no la sienta...
Soy yo, dije,
es cierto, soy yo,
quizás mejor trabajar un poco para adejar de ser yo y ocuparme de algo más aunque no tenga importancia,
aunque sea sábado a la noche,
porque después de todo, eso que significa?
nada,
nada quiere decir nada para nadie nunca,
y para mí tampoco...
Donde quisiera ir?
Donde quisiera estar?
eso no se puede escribir, ni describir,
menos si aún ni siquiera lo sé buscar,
menos, siquiera aún si no lo sé encontrar, definir, sentir o lo que sea que se pueda esperar...
Evidentemente no es acá,
evidentemente a este lugar no lo salva nada,
evidentemente no hay palabras para poder aliviarme,
evidentemente la soledad no alcanza y la compañía lastima,
evidentemente si estas herido lo estarás donde sea que estes, con quien sea que estes,
y si es que a alguien le importa, quizás te pueda hacer sentir un poco mejor...
Te convoco a mi noche, angel,
te llamo en mi plegaria, y en mi llanto,
vos sabés que a vos te hablo,
yo sé que vos podés aliviar mi pena,
porque hay distancias que no existen,
o será que las distancias no existen cuando el sentimiento es poderoso,
sé que solo así podría sentirme mejor,
lo que necesito no existe,
pero sé que hay un antídoto para tanto veneno, para tanto dolor...
Ojalá pudieras escuchar mis palabras,
ojalá pudieras entenderlas,
pero sé que a tu alma llegan,
cercanas en las distancias,
que se cure esta herida, para poder volver a empezar otro día,
a ver que pasa, a ver que es esta vez,
a ver si vuelve a ser lo que puede ser,
o lo que quiero que sea,
el cansancio me agobia,
no encuetro el antídoto que me libera,
exorcisame de esto otra vez, exoricisame de esto por favor,
en un ruego escribo,
ojalá hallara una respuesta,
sé que está allí,
en el fluir de un río, en los acordes de una guitarra, melodías girando en mi cabeza,
y sé que está allí, en el gusto de un vino,
en el sabor de un cigarrillo,
y yo latiendo en los silencios,
vomitando mil palabras...
suspirando mil suspiros
Y sí, estaba allí,
y sí, sigue allí, allí está, allí estoy,
allí, pero no acá,
acá no sé quien soy,
las ciudades confunden a la gente,
las mentiras nos hunden y nos oscurecen,
las mentiras que nos mentimos a nosotros mismos nos destruyen,
cuántas vecs voy a hacerlo solo para no decepcionarlos?
cuántas veces voy a caerme antes de realmente levantarme?
cuántas veces será el mismo dolor el que vuelve a atropellarme sin aviso?
cuántas veces el silencio? cuántas veces más la ausencia? cuántas veces más las palabras solo para no sentir la soledad que me rodea sin piedad y sin tregua?
Cuando la fé no alcanza,
cuando recordar lo que pudiste no te dice nada,
cuando todo vuelve pero no se entiende,
como aquella noche perdida en Callao y Corrientes,
sábado entonces, frente a una computadora,
sábado como hoy,
con una ira inmensa en mi debe y en mi haber, para no faltar,
sin saber a donde ir, y ella diciéndome: Eli, ahí no te podés qudar,
y parece que fue ayer,
y no todo cambió tanto,
tampoco hoy supe a donde ir, y también hoy sufrí tanto,
todo sigue golpeando, todo sigue doliendo,
aquella noche escribí,
lo que no escribí aquella noche por algún extraño que ya no extraño pero entonces era el mundo, el cielo, y las ganas, las esperanzas hechas trizas en el piso de un teatro desvencijado como mi corazón, al verlo partir lejos sin razón, sin explicación y acompañado,
cuánto tiempo habrá pasado?
nada cambió tanto después de todo, nada cambió tanto desde entonces,
nada es tan distinto como debería,
nada nada, yo sigo sufriendo exactamente lo mismo, o más,
será que ahora puedo sufrir más cada vez?
que ironía la vida, que ironía el tiempo,
que ironía el espacio, la distancia y el silencio,
que ironia las palabras, que se usan y se tiran, se derrochan y no importan,
no parecen un recurso limitado o agotable,
no para mí, no esta vez,
que ironía, esta noche recordar esa noche, casi no recurdo que hice ni donde fuí,
creo que no aquí,
corrí tan lejos como pude, no estoy segura,
cuanto dolor tenía entonces,
no sabía donde estaba, no sabía donde ir,
no sabía si importaba,
yo solo podía sufrir,
acordarme de esa noche esta noche,
esta noche sin función, ni luces, ni calle Corrientes,
ausencia de calle Corrientes,
no sé si la extraño, pero hace mucho que no voy definitivamente,
ausencia de escenario, ausencia de elenco,
ausencia de deseo, ya ni eso me queda, porque no escucho una señal,
no hay un signo, solo un arreglo, un plan...
Y donde estaba antes de acordarme de aquél sábado nocturo dos años atrás?
estaba igual que ahora, perdida en mi poesía que no logro escribir con algun acierto,
con algún mensaje,
con alguna rima,
con algún verdadero verso,
encapsulada en mis silencios que gritan,
debería correr a recitar, quizás,
quizás algo o alguien me espera aún, después de todo,
quizás la soledad y esta ausencia que quema y duele,
ah, si, estaba en mni angel,
pero me fuí, ya no volví, como él no volverá
sábado, 26 de abril de 2008
Desde ese domingo
Desde ese domingo, casi no te veo,
desde ese domingo solo se encuentran nuestras sombras,
encuentros fallidos,
dolores sin tiempo,
desde ese domingo, cuando pensé que era un error,
cuando me sentí equivocada, como me siento ahora,
pedirte que vengas una vez más sería una falacia en el destino,
como lo sentí entonces,
y volví a fumar,
que va a hacer?
Desde ese domingo no se encuentran nuestras almas,
quedó fotografiado en una postal chica,
desde ese domingo no siento, no encuentro,
solo sufro y sueño, como todo soñador,
y no encuentro forma de absolverme de este dolor,
me gustaría tanto tantas cosas que no suceden,
y no sucedieron,
debería estar feliz por lo que sí pasa,
pero no ocurre,
no ocurre la felicidad en mi vida, ni la paz en mi alma,
y es entonces que escribo alguna rima que vale la pena,
y es entonces que parezco inspirada, cuando lo que hago solo es derramar, vomitar mis súplicas en una pantalla...
Desde ese domingo, desde esa foto, desde aquél momento en que llovía y salía el sol,
en que ibamos a lo inicerto de lo incómodo,
y aún así nos encontramos, no te encuentro,
y me duele, y te duele,
nos duele tanto dolor,
la distancia es abismal, y yo ya no sé porque lloro, pero lloro, hasta cuando ya no puedo llorar más,
y callo, sin callar, porque no me dejás,
y quiero huir pero no lo intento, ni lo logro,
me siento vacía, me siento vaciada,
me siento triste, enrarecida,
me duele el alma,
desde ese domingo no encuentro mi paz,
desde ese domingo todo cambió tanto tan súbitamente, que no sé como me siento ya, ni que pensar, ni a donde ir, ni que esperar,
aunque desee lo que desee, lo que desee no ocurrirá,
no hay tiempo, no hay espacio para mí en éste espacio y en éste tiempo,
no hay lugar, nunca lo hubo donde quiera estar,
no hay silencio mas grande que el que nos separa en las palabras y en el llanto,
no hay tiempo para no esperar,
para salir, para correr, para buscar la forma,
no hay...
Y me envuelve la noche,
me envuelve la soledad que vuelve,
no es un reproche,
no es una queja,
es una realidad, lo que siento no lo puedo cambiar esta noche, en este lugar,
sola, rodeada de grillos y de futuros inciertamente cierto,
eso cambió parece,
todo cambia tan rápidamente...
Y no sé que hacer, para volver a ser yo, ni para volverte a encontrar,
parece que te dejé en recoleta, o donde sea que fuimos a caminar aquella fría noche, de la que me queda esta bella postal,
desde ese domingo, no te encuentro aunque te encuentre,
no me encuentro, aunque me vea,
no me siento más que uno de mis fantasma,
soy solo unas de mis voces, en una de mis oscuridades, que tiemblan y temen en la noche y ya nada las puede calmar...
Si te encontrara todo sería diferente,
pero parece que no lo podemos lograr,
que queda por hacer mas que esperar,
esperar que el milagro se produzca,
porque si creés hay cosas que pueden suceder,
que perdés con esperar?
la esperanza, eso perdés,
la ilusión, una vez más,
pero si es una vez más, que más te dá?
No puedo estar conmigo misma,
será por eso que no puedo estar con nadie más,
anesteciarme parece la única salida nuevamente,
pero no parece suficiente esta vez,
necesitaré más anestecia,
porque el dolor se esta amoldando a mi cuerpo,
y mi cuerpo se esta torciendo de tanto malestar,
y aún así, escribo porque es la salida que encuentro,
porque las palabras vienen a mis dedos, ahora,
después de tanto llorar,
y esos golpes,
y esa ira,
y esa bronca sin fin, que parece no acabar,
acaba en las palabras que hacen lo que pueden,
hoy acá, mis compañeras en esta soledad fría y despiadada,
será tu ausencia una vez más, como alguna otra noche pasada,
porque desde aquél domingo no te pude hallar,
no sé donde te escondiste,
ni donde me he escondido,
no sé que es lo que ha ocurrido,
ni sé que ocurrirá,
pero me duele la distancia y su sonido,
me duele cada lágrima en cada suspiro,
me duele la nueva realidad y el silencio de no escuchar algún ruido que me haga saber que estoy acá,
donde sea que sea que es,
aca,
escribiendo, yo escribiendo,
yo intentando saber, explicar, entender, que pasa, que pasó o que pasará?
Yo sola, en este cuarto de luces sin sombras, sin velas, sin nada,
casi un cuarto vacío, lleno de muebles y un piano desafinado que no sé tocar,
yo acá esta noche, sola junto a mi soledad, o a la soledad,
porque ya no sé si es mía,
ya no sé si me pertenece,
parece que ni siquiera eso tengo, soledad...
Tengo palabras,
tengo lágrimas,
tengo deseos,
tengo esperanzas que se desvanecen en cuanto la noche avanza, y avanzará, lo sé,
podrías estar acá, junto a mí ahora,
pero realmente estarías acá? estarías?
no lo creo, no parece, no es donde querés estar,
no sé donde querés estar, ni sé donde estas ni donde estuviste desde ese domingo en que me dejaste esa postal,
me encuentro a nuestras sombras deambulando,
me golpeo con espejismos mal inventados de alucionaciones malogradas,
y me entorpezco con la realidad,
con mi desesperación,
no aprendo a aceptarme, a respetar mi ser,
nadie lo hará por mí, y vos no sos la esepción,
lo esperaba,
esperaba tantas cosas que ya no ocurrirán,
esta noche o la que sigue,
el vacío me persigue desde que tengo memoria,
no sé para que la conservo,
me duele tu distancia,
me duele mi distancia,
me duele nuestra ausencia,
me duelen nuestras sombras y nuestro dolor,
desde aquél domingo no me encuentro en ningún sitio,
nunca vez donde estas,
hasta que algo te mueve y las cosas ya no son lo que parecen,
no queda más que dormir, anesteciada, después de tanta verborragia,
no queda más que dormir, acurrucada, después de tantas lágrimas,
no queda mas que desvanecer junto al dolor, al deseo, a la pasión, a la esperanza y la ilusión de que alguna vez algo sea como quisiera, alguna vez,
hoy...
desde ese domingo solo se encuentran nuestras sombras,
encuentros fallidos,
dolores sin tiempo,
desde ese domingo, cuando pensé que era un error,
cuando me sentí equivocada, como me siento ahora,
pedirte que vengas una vez más sería una falacia en el destino,
como lo sentí entonces,
y volví a fumar,
que va a hacer?
Desde ese domingo no se encuentran nuestras almas,
quedó fotografiado en una postal chica,
desde ese domingo no siento, no encuentro,
solo sufro y sueño, como todo soñador,
y no encuentro forma de absolverme de este dolor,
me gustaría tanto tantas cosas que no suceden,
y no sucedieron,
debería estar feliz por lo que sí pasa,
pero no ocurre,
no ocurre la felicidad en mi vida, ni la paz en mi alma,
y es entonces que escribo alguna rima que vale la pena,
y es entonces que parezco inspirada, cuando lo que hago solo es derramar, vomitar mis súplicas en una pantalla...
Desde ese domingo, desde esa foto, desde aquél momento en que llovía y salía el sol,
en que ibamos a lo inicerto de lo incómodo,
y aún así nos encontramos, no te encuentro,
y me duele, y te duele,
nos duele tanto dolor,
la distancia es abismal, y yo ya no sé porque lloro, pero lloro, hasta cuando ya no puedo llorar más,
y callo, sin callar, porque no me dejás,
y quiero huir pero no lo intento, ni lo logro,
me siento vacía, me siento vaciada,
me siento triste, enrarecida,
me duele el alma,
desde ese domingo no encuentro mi paz,
desde ese domingo todo cambió tanto tan súbitamente, que no sé como me siento ya, ni que pensar, ni a donde ir, ni que esperar,
aunque desee lo que desee, lo que desee no ocurrirá,
no hay tiempo, no hay espacio para mí en éste espacio y en éste tiempo,
no hay lugar, nunca lo hubo donde quiera estar,
no hay silencio mas grande que el que nos separa en las palabras y en el llanto,
no hay tiempo para no esperar,
para salir, para correr, para buscar la forma,
no hay...
Y me envuelve la noche,
me envuelve la soledad que vuelve,
no es un reproche,
no es una queja,
es una realidad, lo que siento no lo puedo cambiar esta noche, en este lugar,
sola, rodeada de grillos y de futuros inciertamente cierto,
eso cambió parece,
todo cambia tan rápidamente...
Y no sé que hacer, para volver a ser yo, ni para volverte a encontrar,
parece que te dejé en recoleta, o donde sea que fuimos a caminar aquella fría noche, de la que me queda esta bella postal,
desde ese domingo, no te encuentro aunque te encuentre,
no me encuentro, aunque me vea,
no me siento más que uno de mis fantasma,
soy solo unas de mis voces, en una de mis oscuridades, que tiemblan y temen en la noche y ya nada las puede calmar...
Si te encontrara todo sería diferente,
pero parece que no lo podemos lograr,
que queda por hacer mas que esperar,
esperar que el milagro se produzca,
porque si creés hay cosas que pueden suceder,
que perdés con esperar?
la esperanza, eso perdés,
la ilusión, una vez más,
pero si es una vez más, que más te dá?
No puedo estar conmigo misma,
será por eso que no puedo estar con nadie más,
anesteciarme parece la única salida nuevamente,
pero no parece suficiente esta vez,
necesitaré más anestecia,
porque el dolor se esta amoldando a mi cuerpo,
y mi cuerpo se esta torciendo de tanto malestar,
y aún así, escribo porque es la salida que encuentro,
porque las palabras vienen a mis dedos, ahora,
después de tanto llorar,
y esos golpes,
y esa ira,
y esa bronca sin fin, que parece no acabar,
acaba en las palabras que hacen lo que pueden,
hoy acá, mis compañeras en esta soledad fría y despiadada,
será tu ausencia una vez más, como alguna otra noche pasada,
porque desde aquél domingo no te pude hallar,
no sé donde te escondiste,
ni donde me he escondido,
no sé que es lo que ha ocurrido,
ni sé que ocurrirá,
pero me duele la distancia y su sonido,
me duele cada lágrima en cada suspiro,
me duele la nueva realidad y el silencio de no escuchar algún ruido que me haga saber que estoy acá,
donde sea que sea que es,
aca,
escribiendo, yo escribiendo,
yo intentando saber, explicar, entender, que pasa, que pasó o que pasará?
Yo sola, en este cuarto de luces sin sombras, sin velas, sin nada,
casi un cuarto vacío, lleno de muebles y un piano desafinado que no sé tocar,
yo acá esta noche, sola junto a mi soledad, o a la soledad,
porque ya no sé si es mía,
ya no sé si me pertenece,
parece que ni siquiera eso tengo, soledad...
Tengo palabras,
tengo lágrimas,
tengo deseos,
tengo esperanzas que se desvanecen en cuanto la noche avanza, y avanzará, lo sé,
podrías estar acá, junto a mí ahora,
pero realmente estarías acá? estarías?
no lo creo, no parece, no es donde querés estar,
no sé donde querés estar, ni sé donde estas ni donde estuviste desde ese domingo en que me dejaste esa postal,
me encuentro a nuestras sombras deambulando,
me golpeo con espejismos mal inventados de alucionaciones malogradas,
y me entorpezco con la realidad,
con mi desesperación,
no aprendo a aceptarme, a respetar mi ser,
nadie lo hará por mí, y vos no sos la esepción,
lo esperaba,
esperaba tantas cosas que ya no ocurrirán,
esta noche o la que sigue,
el vacío me persigue desde que tengo memoria,
no sé para que la conservo,
me duele tu distancia,
me duele mi distancia,
me duele nuestra ausencia,
me duelen nuestras sombras y nuestro dolor,
desde aquél domingo no me encuentro en ningún sitio,
nunca vez donde estas,
hasta que algo te mueve y las cosas ya no son lo que parecen,
no queda más que dormir, anesteciada, después de tanta verborragia,
no queda más que dormir, acurrucada, después de tantas lágrimas,
no queda mas que desvanecer junto al dolor, al deseo, a la pasión, a la esperanza y la ilusión de que alguna vez algo sea como quisiera, alguna vez,
hoy...
Me gustaría tanto
Me gustaría tanto que ese teléfono suene,
me gustaría tanto que me sorprendas,
me gustría tanto que ese timbre suene...
En la soledad de esta noche loca,
en la soledad junto a mis fantasmas y a esas voces que no dejan de murmurar,
me gustaría tanto que ese teléfono suene y seas vos, y me sorprendas,
y sé que no va a pasar, pero me gustaría tanto...
Después de todo el llanto,
o casi todo el llanto
después de todas las lágrimas,
o casi todas las lágrimas, poder sonreír...
me gustaría tanto, que al menos quisieras saber como estoy,
como me siento después de todo o antes de mañana,
me gustaría tanto y sé que no va a ocurrir
Quizás esta poesía es solo una plegaria,
un ruego, o simplemente un deseo,
me gustaría tanto, por una vez, que todo fuera diferente a como espero,
me gustaría tanto escucharte decir te quiero
Y me gustaría tanto suspirar de amor,
de alivio,
me gustaría tanto escuchar ese teléfono sonar y que seas vos, y tu voz,
pero estoy sola junto a la soledad de mis fantasmas,
la rendija de mi ventana no está cerca y no puedo ver llegar la mañana...
Y él se equivocó,
falsa ilusión equivocada,
quería tanto que fueras vos y tu voz,
pero no era nada más que una falsa alarma,
mi ruego se vuelve sordo, parece,
mi deseo ciego,
y la plegaria en esta poesía casi un sueño irrealizable,
que esperanza,
pensé que podías ser vos, que querías saber como estaba, como seguía,
pensé que podías ser vos, que tonta, ilusa, inocente estúpida,
pensé que podías ser vos, y era una voz equivocada en el momento correcto para que seas vos, solo vos, pero no eras vos,
solo quedan mis palabras otra vez,
quizás alguna otra forma de evadirme,
pensé que podías ser vos,
dicen que si deseas algo mucho o fuerte, sucede, asique pensé, se me ocurrió pensar que podías ser vos,
pero el teléfono sono, y solo era un equivocado,
o será que la que se equivoca soy yo...
me gustaría tanto que me sorprendas,
me gustría tanto que ese timbre suene...
En la soledad de esta noche loca,
en la soledad junto a mis fantasmas y a esas voces que no dejan de murmurar,
me gustaría tanto que ese teléfono suene y seas vos, y me sorprendas,
y sé que no va a pasar, pero me gustaría tanto...
Después de todo el llanto,
o casi todo el llanto
después de todas las lágrimas,
o casi todas las lágrimas, poder sonreír...
me gustaría tanto, que al menos quisieras saber como estoy,
como me siento después de todo o antes de mañana,
me gustaría tanto y sé que no va a ocurrir
Quizás esta poesía es solo una plegaria,
un ruego, o simplemente un deseo,
me gustaría tanto, por una vez, que todo fuera diferente a como espero,
me gustaría tanto escucharte decir te quiero
Y me gustaría tanto suspirar de amor,
de alivio,
me gustaría tanto escuchar ese teléfono sonar y que seas vos, y tu voz,
pero estoy sola junto a la soledad de mis fantasmas,
la rendija de mi ventana no está cerca y no puedo ver llegar la mañana...
Y él se equivocó,
falsa ilusión equivocada,
quería tanto que fueras vos y tu voz,
pero no era nada más que una falsa alarma,
mi ruego se vuelve sordo, parece,
mi deseo ciego,
y la plegaria en esta poesía casi un sueño irrealizable,
que esperanza,
pensé que podías ser vos, que querías saber como estaba, como seguía,
pensé que podías ser vos, que tonta, ilusa, inocente estúpida,
pensé que podías ser vos, y era una voz equivocada en el momento correcto para que seas vos, solo vos, pero no eras vos,
solo quedan mis palabras otra vez,
quizás alguna otra forma de evadirme,
pensé que podías ser vos,
dicen que si deseas algo mucho o fuerte, sucede, asique pensé, se me ocurrió pensar que podías ser vos,
pero el teléfono sono, y solo era un equivocado,
o será que la que se equivoca soy yo...
domingo, 20 de abril de 2008
Sano juicio
Y de nuevo escribir,
dar vuelta la página y hacer de cuenta que la anterior se terminó,
sigo estando acá,
verás, no sé donde ir...
No encuentro escondite esta noche, más que las palabras, más que las luces,
más que los miedos que vuelven a volver a mí, de nuevo, otra vez...
Redundante lo goloso,
repetir por deporte y sin aporte, repetir todo una vez más...
Buscar la forma de decirlo todo de nuevo, otra vez, de una manera diferente,
haber si me espera otra metáfora, o el destino me depara otra rima...
Noche significativa esta?
Noche, y nada más...
Hay algo simbólico en esto?
hay algo simbólico?
Palabras,
quizás me duele la garganta de no poder hablar pero haber hablado tanto,
quizás me duele la garganta de haber hablado tanto y no haber dicho nada,
quizás me duele la garganta de ser tan intransigente conmigo misma, y con los demás,
quizás no me duele la garganta, y son ideas mías en mi mente, quizás...
Cuánto dolor podés guardar?
Cuánto dolor podés sentir? y cuánto dolor podés procesar?
Cuánto aún queda por descubrir?
Cuánto aún es necesario que sepa?
Cuánto aún hace falta para llegar a algún sitio donde pueda sentirme a salvo finalmente por cierto tiempo? por un tiempo considerable, cuánto?, cuánto?
No me digas que eso no existe,
mentime si querés, pero no me digas que eso no es cierto,
no quiero soñar, quiero vivir,
pero no puedo más de tanto seguir...
Cuánto falta?
Cuánto lleva?
Cuánto es un número o es una vivencia?
Quiero huir, o quiero llegar,
no puedo aguardar ni al amanecer de otro día nublado sin nubes,
de otro día gris con sol,
no sé si quiero saber lo que me depara el mañana o el día que sigue,
pero cuál es la opción?
Por eso temo,
por mi deseo inconfesablemente confesado de terminar todo,
de dejar todo, de una forma o de otra,
temo por mi deseo como es esperable de toda persona en su sano juicio,
tengo sano juicio, pero como quisiera perderlo a él en lugar de perder la ilusión...
sano juicio enfermo,
al sano juicio le duele la garganta, ahora quizás un poco la cabeza,
el sano juicio escribe, pero no sabe lo que dice, se cree que entretiene, que hace pensar y que eso vale de algo,
el sano juicio es un hipócrita que juega las cartas que no tiene,
el sano juicio enferma, pero sano él se mantiene...
No es él quien escribe en mi poesía,
no sé bien quien escribe en donde ni cada cuánto,
no pude medir los tiempos, ni las palabras, ni las consignas, ni tampoco los llantos,
no pude contar las veces que me quedé así frente a una pantalla vacía, frente a una hoja vacía,
frente a una pared blanca, o a un libro sin importancia,
siempre estuvo ahí,
por un tiempo me mentí, y cambié de lugar las cosas, pero siempre estuvo ahí, aunque el sano juicio lo encerró entre estas palabras, y algunas otras que conozco, que uso,
pero que no alcanzan...
dar vuelta la página y hacer de cuenta que la anterior se terminó,
sigo estando acá,
verás, no sé donde ir...
No encuentro escondite esta noche, más que las palabras, más que las luces,
más que los miedos que vuelven a volver a mí, de nuevo, otra vez...
Redundante lo goloso,
repetir por deporte y sin aporte, repetir todo una vez más...
Buscar la forma de decirlo todo de nuevo, otra vez, de una manera diferente,
haber si me espera otra metáfora, o el destino me depara otra rima...
Noche significativa esta?
Noche, y nada más...
Hay algo simbólico en esto?
hay algo simbólico?
Palabras,
quizás me duele la garganta de no poder hablar pero haber hablado tanto,
quizás me duele la garganta de haber hablado tanto y no haber dicho nada,
quizás me duele la garganta de ser tan intransigente conmigo misma, y con los demás,
quizás no me duele la garganta, y son ideas mías en mi mente, quizás...
Cuánto dolor podés guardar?
Cuánto dolor podés sentir? y cuánto dolor podés procesar?
Cuánto aún queda por descubrir?
Cuánto aún es necesario que sepa?
Cuánto aún hace falta para llegar a algún sitio donde pueda sentirme a salvo finalmente por cierto tiempo? por un tiempo considerable, cuánto?, cuánto?
No me digas que eso no existe,
mentime si querés, pero no me digas que eso no es cierto,
no quiero soñar, quiero vivir,
pero no puedo más de tanto seguir...
Cuánto falta?
Cuánto lleva?
Cuánto es un número o es una vivencia?
Quiero huir, o quiero llegar,
no puedo aguardar ni al amanecer de otro día nublado sin nubes,
de otro día gris con sol,
no sé si quiero saber lo que me depara el mañana o el día que sigue,
pero cuál es la opción?
Por eso temo,
por mi deseo inconfesablemente confesado de terminar todo,
de dejar todo, de una forma o de otra,
temo por mi deseo como es esperable de toda persona en su sano juicio,
tengo sano juicio, pero como quisiera perderlo a él en lugar de perder la ilusión...
sano juicio enfermo,
al sano juicio le duele la garganta, ahora quizás un poco la cabeza,
el sano juicio escribe, pero no sabe lo que dice, se cree que entretiene, que hace pensar y que eso vale de algo,
el sano juicio es un hipócrita que juega las cartas que no tiene,
el sano juicio enferma, pero sano él se mantiene...
No es él quien escribe en mi poesía,
no sé bien quien escribe en donde ni cada cuánto,
no pude medir los tiempos, ni las palabras, ni las consignas, ni tampoco los llantos,
no pude contar las veces que me quedé así frente a una pantalla vacía, frente a una hoja vacía,
frente a una pared blanca, o a un libro sin importancia,
siempre estuvo ahí,
por un tiempo me mentí, y cambié de lugar las cosas, pero siempre estuvo ahí, aunque el sano juicio lo encerró entre estas palabras, y algunas otras que conozco, que uso,
pero que no alcanzan...
Noches así
Si habré pasado noches así,
escribiendo porque era lo último que quedaba por hacer,
si habré pasado noches así,
temiendo enfermarme porque era la única manera de entenderme o consolar mi soledad,
si habré pasado noches así...
Soledades en mis viejas poesías pueden decirlo mejor que estas reagaladas palabras,
huecos en los significados de antiguos escritos,
y así, como hoy, después de estar pasada,
antes de descansar,
después de la reunión, y la comida, y los brindis, y lo que sea que hacía falta,
de libertad es nuevamente de lo que habla,
de eso se trataba,
y yo me sigo sintiendo encerrada,
encerrada en mis opciones y en mis dudas,
encerrada en mi cansacio y mi dolor,
encerrada en mis miedos,
en los temores que no me dejan disfrutar todo lo que cambió,
miedo a volver a perder,
páralisis de no saber que hacer, como vivir lo bello,
como vivir el amor...
Y así estoy,
sin fuerzas, a desgano para lo que más me apasiona,
ya no tengo esa fé,
solo me puebla la duda, el hartazgo,
el temor a la desilusión no me permite ilusionarme y creer,
en lo que sea, pero creer en serio, como solía hacerlo, como solía ser sin pensarlo un momento...
Y aún así, si habré pasado noches así,
noches como esta,
temiendo por mañana, por mi garganta,
tomando otro té más de madrugada,
miedo a quedarme sin voz, cuando sin voz ya estaba,
será miedo a quedarme sin vos?
será un juego de significantes de mi inconsciente?
será ese humo que no se lleva el viento?
será el dolor que no se aquieta estos días que me siento hueca y sola...
Descubro que sola me siento,
que de eso se trata, que no hay duda al respecto,
descubro lo que cubro con palabras miserables porque no aprendo a callar en silencios prudentes,
no sé mantenerme al margen de mi mente,
no sé acallar mi desesperación ni mi desesperanza,
hoy habla acá, como tantas otras veces habrá intentado gritar en alguna hoja hoy amarillenta y olvidada en un estante lleno de tierra, que ya nadie vé, que ni yo observo,
que ya ni yo recuerdo...
No sé callar, y no sé creer en algo bueno,
no sé dormir cuando es la hora,
ni despertar cuando ya es tiempo,
todo se fue desdibujando, todo se ha ido desvaneciendo,
ya nada tiene límite, desde que entendí que nada tiene razón,
desde que me siento extraviada en mi propia vida,
en el camino que yo misma he elegido caminar no sé hacia donde, ni con qué deseo,
es entonces que ya casi no camino, gateo,
me arrastro entre las sombras y los fantasmas que se acercan,
me arrastro casi sin fuerzas, casi sin aliento...
El tiempo se me está escapando,
tengo frío, no siento el sueño que tengo,
no siento las ganas, no encuentro las fuerzas,
no sé como hacía,
más no sé como haré,
como haré mañana,
como haré pasado,
será otra vez como el día siguiente,
como el después de esas otras tantas noches que pasé así...
escribiendo porque era lo último que quedaba por hacer,
si habré pasado noches así,
temiendo enfermarme porque era la única manera de entenderme o consolar mi soledad,
si habré pasado noches así...
Soledades en mis viejas poesías pueden decirlo mejor que estas reagaladas palabras,
huecos en los significados de antiguos escritos,
y así, como hoy, después de estar pasada,
antes de descansar,
después de la reunión, y la comida, y los brindis, y lo que sea que hacía falta,
de libertad es nuevamente de lo que habla,
de eso se trataba,
y yo me sigo sintiendo encerrada,
encerrada en mis opciones y en mis dudas,
encerrada en mi cansacio y mi dolor,
encerrada en mis miedos,
en los temores que no me dejan disfrutar todo lo que cambió,
miedo a volver a perder,
páralisis de no saber que hacer, como vivir lo bello,
como vivir el amor...
Y así estoy,
sin fuerzas, a desgano para lo que más me apasiona,
ya no tengo esa fé,
solo me puebla la duda, el hartazgo,
el temor a la desilusión no me permite ilusionarme y creer,
en lo que sea, pero creer en serio, como solía hacerlo, como solía ser sin pensarlo un momento...
Y aún así, si habré pasado noches así,
noches como esta,
temiendo por mañana, por mi garganta,
tomando otro té más de madrugada,
miedo a quedarme sin voz, cuando sin voz ya estaba,
será miedo a quedarme sin vos?
será un juego de significantes de mi inconsciente?
será ese humo que no se lleva el viento?
será el dolor que no se aquieta estos días que me siento hueca y sola...
Descubro que sola me siento,
que de eso se trata, que no hay duda al respecto,
descubro lo que cubro con palabras miserables porque no aprendo a callar en silencios prudentes,
no sé mantenerme al margen de mi mente,
no sé acallar mi desesperación ni mi desesperanza,
hoy habla acá, como tantas otras veces habrá intentado gritar en alguna hoja hoy amarillenta y olvidada en un estante lleno de tierra, que ya nadie vé, que ni yo observo,
que ya ni yo recuerdo...
No sé callar, y no sé creer en algo bueno,
no sé dormir cuando es la hora,
ni despertar cuando ya es tiempo,
todo se fue desdibujando, todo se ha ido desvaneciendo,
ya nada tiene límite, desde que entendí que nada tiene razón,
desde que me siento extraviada en mi propia vida,
en el camino que yo misma he elegido caminar no sé hacia donde, ni con qué deseo,
es entonces que ya casi no camino, gateo,
me arrastro entre las sombras y los fantasmas que se acercan,
me arrastro casi sin fuerzas, casi sin aliento...
El tiempo se me está escapando,
tengo frío, no siento el sueño que tengo,
no siento las ganas, no encuentro las fuerzas,
no sé como hacía,
más no sé como haré,
como haré mañana,
como haré pasado,
será otra vez como el día siguiente,
como el después de esas otras tantas noches que pasé así...
jueves, 17 de abril de 2008
Sombra entre sombras
Más puedo intentar callar,
quizás sería esperable,
quizás sería deseable,
pero no aprendí a no escribir...
Somos esclavos de nuestros silencios,
somos sirvientes de nuestras palabras,
somos lacayos de nuestras creencias,
somos amantes de nuestras mentiras...
Y somos la sombra de cada pena que escondemos,
y somos el fantasma que nos acosa en la oscuridad de lo que nos perdemos,
somos cada rima mal lograda, y cada verso malhabido,
somos cada mareo que tenemos,
y cada pastilla que nos anestecia...
Nos adormecemos en esta pesadilla,
nos equivocamos en este sinsentido,
nos mentimos en ésta realidad,
y luego nos arrepentimos, nos quejamos o nos dormimos...
Eran solo las cuatro de la tarde,
eran tan solo las seis,
era de nuevo ese viejo enemigo que reaparece cuando ya no lo esperás,
disfrazado de emoción, escondido detrás de ese telón que tanto amas...
Y era solo la tarde de este día nublado sin nubes,
era solo la tarde,
perdida en algún café de Buenos Aires,
sin salida posible, más que salir y perderme entre tanta basura,
entre tanta soledad circundante,
era solo la tarde de hoy en Buenos Aires, mi ciudad,
la ciudad que me vió nacer, y crecer,
la que yo veo caer,
mi ciudad, la ciudad en que vivo, en que viví siempre,
la ciudad que una vez creí sería la única en la podría vivir...
Si, una vez creí,
sí una vez creí...
Creí, creer,
extraño es ese significado hoy para mí,
casi no creo en anda,
ni siquiera creo en mí...
Estoy perdida en mi ciudad,
estaré perdida mientras esté acá,
verso viejo, repetido, solía pensar así hasta que lo encontré,
ahora ya no suelo pensar...
Nubes de humo,
humo sin truco,
magia sin juego y sin mago, y sin dueño,
todo puede ser realmente tan maravilloso,
el destino puede sorprendernos tanto,
y sin embargo podés volver a caer, como caí hoy yo,
un vestigio de lo que fué,
la sombra de quién soy deambuló hoy por Buenos Aires y su nube de humo,
sombra entre sombras,
juego sin normas,
se pierden mis palabras en su propia poesía,
se pierden las rimas y los silencios no encuentran los espacios,
no encuetran las salidas,
se cuelan los fantasmas,
se esconden en las esquinas que no doblan, que no terminan,
y yo no llego, no alcanzo a ver con claridad,
qué queda?
qué mas da?
...
No puedo describir la sombría Buenos Aires de este día,
no puedo describir la sensación que tuve hoy,
no puedo explicar mi emoción ni siquiera en una poesía,
no encuentro las palabras,
las palabras no me encuentran,
será también una noche olvidada, una noche perdida para ellas,
el humo las arrastra, las subleva, las molesta, las esconde,
ya no vuelan en mi aire,
será que no hay forma de decir lo que digo,
será que no hay forma de sentir lo que siento,
será que no hay espacio, será que de nuevo ya no hay tiempo?
quizás sería esperable,
quizás sería deseable,
pero no aprendí a no escribir...
Somos esclavos de nuestros silencios,
somos sirvientes de nuestras palabras,
somos lacayos de nuestras creencias,
somos amantes de nuestras mentiras...
Y somos la sombra de cada pena que escondemos,
y somos el fantasma que nos acosa en la oscuridad de lo que nos perdemos,
somos cada rima mal lograda, y cada verso malhabido,
somos cada mareo que tenemos,
y cada pastilla que nos anestecia...
Nos adormecemos en esta pesadilla,
nos equivocamos en este sinsentido,
nos mentimos en ésta realidad,
y luego nos arrepentimos, nos quejamos o nos dormimos...
Eran solo las cuatro de la tarde,
eran tan solo las seis,
era de nuevo ese viejo enemigo que reaparece cuando ya no lo esperás,
disfrazado de emoción, escondido detrás de ese telón que tanto amas...
Y era solo la tarde de este día nublado sin nubes,
era solo la tarde,
perdida en algún café de Buenos Aires,
sin salida posible, más que salir y perderme entre tanta basura,
entre tanta soledad circundante,
era solo la tarde de hoy en Buenos Aires, mi ciudad,
la ciudad que me vió nacer, y crecer,
la que yo veo caer,
mi ciudad, la ciudad en que vivo, en que viví siempre,
la ciudad que una vez creí sería la única en la podría vivir...
Si, una vez creí,
sí una vez creí...
Creí, creer,
extraño es ese significado hoy para mí,
casi no creo en anda,
ni siquiera creo en mí...
Estoy perdida en mi ciudad,
estaré perdida mientras esté acá,
verso viejo, repetido, solía pensar así hasta que lo encontré,
ahora ya no suelo pensar...
Nubes de humo,
humo sin truco,
magia sin juego y sin mago, y sin dueño,
todo puede ser realmente tan maravilloso,
el destino puede sorprendernos tanto,
y sin embargo podés volver a caer, como caí hoy yo,
un vestigio de lo que fué,
la sombra de quién soy deambuló hoy por Buenos Aires y su nube de humo,
sombra entre sombras,
juego sin normas,
se pierden mis palabras en su propia poesía,
se pierden las rimas y los silencios no encuentran los espacios,
no encuetran las salidas,
se cuelan los fantasmas,
se esconden en las esquinas que no doblan, que no terminan,
y yo no llego, no alcanzo a ver con claridad,
qué queda?
qué mas da?
...
No puedo describir la sombría Buenos Aires de este día,
no puedo describir la sensación que tuve hoy,
no puedo explicar mi emoción ni siquiera en una poesía,
no encuentro las palabras,
las palabras no me encuentran,
será también una noche olvidada, una noche perdida para ellas,
el humo las arrastra, las subleva, las molesta, las esconde,
ya no vuelan en mi aire,
será que no hay forma de decir lo que digo,
será que no hay forma de sentir lo que siento,
será que no hay espacio, será que de nuevo ya no hay tiempo?
Hoy
Un día terrible...
será para tanto?
Mucha angustia, mucha ansiedad, tanto desasociego,
ni siquiera lo que creí que me haría bien me hizo bien,
suele pasar, lo sé,
suele suceder...
Si nada es lo que espero, como seguir?
como despertar mañana y amanecer?
como continuar?
como hacer?
Cansada del cansancio,
casada de mí,
de la soledad que me agobia en esta nublada ciudad sin nubes,
cansada de todos,
cansada, que más puedo decir?
Un día terrible,
lo fué en realidad?
Así es como me siento,
esa es la realidad,
sí. viví y salí de situaciones más difíciles,
y eso es lo último que supe de vos,
quizás lo último que sé de mí...
Me sobreviví otra vez?
eso es lo que hoy sucedió?
me sobrellevé otra vez?
es eso lo que mejor sé hacer acaso?
solo necesitaba una palabra,
solo necesitaba una conversación verdadera,
a veces es todo lo que necesitás, sabes...
Un amigo que escuche,
pero ni eso, después de todo es lo que a veces hallas...
A veces se hace difícil,
cada uno esta en su nube de humo,
nadie corre el telón,
ni siquiera la película me transnsportó,
no hubo un instante que me diga que para eso llegué hoy,
un respiro, un suspiro, un susurro, una palabra...
Las palabras, siempre compañeras,
supongo que por eso escribo,
porque estuve sola rodeada de un montón de gente,
supongo que por eso escribo ahora...
No encuentro metáfora, ni abstracción para hacer a esta hora,
no encuentro alguna rima, o algún verso que valga la pena, y aún así escribo,
como tantas otras veces, y de la misma manera,
diciendo sin decir,
pero diciendo...
ya ni siquiera quiero dormir,
estuve dormida todo el día,
entre los nervios, las corridas y las esperas,
entre los pensamientos y los deseos inconclusos,
esas idas y vueltas sin realizar,
haciendo el ridículo frente a alguna desconocida,
actuando sin actuar,
yendo sin ir y sin llegar jamás...
Qué esperaba?
solo esperaba un llamado,
pero parece que eso es mucho a estas altas horas,
lo hubiera hecho valer,
todo el humo sin truco,
toda esa angustia que me rondaba como fantasmas viejos y oscuros,
el pasado vuelve, siempre retorna cuando menos lo esperas,
cuando menos lo querés, cuando realmente menos lo necesitás,
pero vuelve,
no se cansa de volver,
y yo vuelvo a sobrevivirlo una vez más...
Y para qué escribir lo que escribo?
para qué tener un sueño?
para que sentir? hoy me pregunto,
sería más fácil todo, lo sería realmente?
Mañana, mañana no me dejo de repetir,
es lo que no dejo de escuchar ahí afuera, y ahí abajo,
siempre me queda la sensación de que los otros son felices, a pesar de todo,
sé que no es cierto, sé que no importa,
que no sé lo que sé...
Estoy confundida...
será para tanto?
Mucha angustia, mucha ansiedad, tanto desasociego,
ni siquiera lo que creí que me haría bien me hizo bien,
suele pasar, lo sé,
suele suceder...
Si nada es lo que espero, como seguir?
como despertar mañana y amanecer?
como continuar?
como hacer?
Cansada del cansancio,
casada de mí,
de la soledad que me agobia en esta nublada ciudad sin nubes,
cansada de todos,
cansada, que más puedo decir?
Un día terrible,
lo fué en realidad?
Así es como me siento,
esa es la realidad,
sí. viví y salí de situaciones más difíciles,
y eso es lo último que supe de vos,
quizás lo último que sé de mí...
Me sobreviví otra vez?
eso es lo que hoy sucedió?
me sobrellevé otra vez?
es eso lo que mejor sé hacer acaso?
solo necesitaba una palabra,
solo necesitaba una conversación verdadera,
a veces es todo lo que necesitás, sabes...
Un amigo que escuche,
pero ni eso, después de todo es lo que a veces hallas...
A veces se hace difícil,
cada uno esta en su nube de humo,
nadie corre el telón,
ni siquiera la película me transnsportó,
no hubo un instante que me diga que para eso llegué hoy,
un respiro, un suspiro, un susurro, una palabra...
Las palabras, siempre compañeras,
supongo que por eso escribo,
porque estuve sola rodeada de un montón de gente,
supongo que por eso escribo ahora...
No encuentro metáfora, ni abstracción para hacer a esta hora,
no encuentro alguna rima, o algún verso que valga la pena, y aún así escribo,
como tantas otras veces, y de la misma manera,
diciendo sin decir,
pero diciendo...
ya ni siquiera quiero dormir,
estuve dormida todo el día,
entre los nervios, las corridas y las esperas,
entre los pensamientos y los deseos inconclusos,
esas idas y vueltas sin realizar,
haciendo el ridículo frente a alguna desconocida,
actuando sin actuar,
yendo sin ir y sin llegar jamás...
Qué esperaba?
solo esperaba un llamado,
pero parece que eso es mucho a estas altas horas,
lo hubiera hecho valer,
todo el humo sin truco,
toda esa angustia que me rondaba como fantasmas viejos y oscuros,
el pasado vuelve, siempre retorna cuando menos lo esperas,
cuando menos lo querés, cuando realmente menos lo necesitás,
pero vuelve,
no se cansa de volver,
y yo vuelvo a sobrevivirlo una vez más...
Y para qué escribir lo que escribo?
para qué tener un sueño?
para que sentir? hoy me pregunto,
sería más fácil todo, lo sería realmente?
Mañana, mañana no me dejo de repetir,
es lo que no dejo de escuchar ahí afuera, y ahí abajo,
siempre me queda la sensación de que los otros son felices, a pesar de todo,
sé que no es cierto, sé que no importa,
que no sé lo que sé...
Estoy confundida...
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